En Memoria

EN MEMORIA DE TODOS AQUELLOS QUE DIERON SU VIDA POR LA LIBERTAD EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.

domingo, 25 de septiembre de 2011

LAS TRECE ROSAS


Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este. Su historia sigue viva hoy
“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de 19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939.Hacía cuatro meses que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso, de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden impuesto por el general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas. “Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (…) a la pena de muerte”, dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido “cobradora de tranvías durante la dominación marxista”.


Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja, parecían tranquilas” (María del Pilar Parra). “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?” (Mari Carmen Cuesta). “Si fue terrible perderlas, verlas salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados] antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados” (Carmen Machado).


Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar “las trece rosas”, y su historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida y fascismo. Retoma la historia de las trece rosas ahora la productora Delta Films en un largometraje documental títulado Que mi nombre no se borre de la historia, tal como pidió Julia en los últimos minutos de su vida. En la película se muestra el drama personal y el contexto social, político (su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas, JSU) y bélico en el que se mueven las protagonistas. “Es el primer documental sobre el suceso y entendimos que era urgente hacerlo porque son pocos los testigos vivos. Si no se recogen ahora sus voces, permanecerán para siempre en el olvido”, dicen los directores, Verónica Vigil y José María Almela.



“Tras entrevistar a sus compañeros de organización, a sus familiares, concluimos que las trece rosas eran mujeres que sabían bien lo que hacían, y que con gran valentía y clarividencia lucharon contra el régimen antidemocrático que se avecinaba”, comentan Vigil y Almela. “Se afiliaron a la JSU de forma consciente; pudiendo quedarse en casa, salieron a la calle y optaron por luchar y defender la II República española, desempeñando diversas labores durante la defensa de Madrid y poniendo en riesgo sus propias vidas”. Según Fonseca, el régimen franquista “adoptaba un tono paternalista con las mujeres en sus mensajes, pero trató con igual inquina a hombres y a mujeres. La miliciana era para los vencedores la antítesis de la mujer, cuya misión en la vida era ser madre y reposo del guerrero”. Para Santiago Carrillo, que fue primer secretario general de la JSU, “en las guerras, son ellas siempre las que más sufren… Y el régimen de Franco hizo todo lo posible por destruir el espíritu de libertad de las mujeres que se había creado con la República”.


Las Trece Rosas
Carmen Barrero Aguado (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.
Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva.
Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.
Adelina García Casillas (19 años, activista). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio ordinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.
Elena Gil Olaya (20 años, activista). Ingresó en las JSU en 1937.
Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.
Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó "¿Es que a mí no me matan?".
Joaquina López Laffite (23 años, secretaria). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.
Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Victoria Muñoz García (18 años, activista). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.
Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, sastre). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.
















sábado, 24 de septiembre de 2011

Canciones Guerra Civil Española














































































lunes, 19 de septiembre de 2011

VIAJE POR BELCHITE Y PSICOFONÍAS

Belchite, uno de los lugares que durante la guerra civil sufrió la barbarie de la desgracia. En tiempos de la batalla, miles de cadaveres se amontonaban en las calles y un gran resíduo energético pulula desde entonces por el lugar. Se ha investigado en Belchite durante muchas ocasiones y ha obtenido interesantes inclusiones psicofónicas que ponen de manifiesto algunos de los episodios que la guerra civil española, todavía tiene celósamente guardados.

Las psicofonías al escucharlas, parece que uno ha sido capaz de recoger un breve fragmento de historia, como si la voz hubiese perdurado a través del tiempo con la posibilidad de ser captada en determinados momentos.


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La leyenda de Belchite comienza en epoca de la Guerra Civil Española, con el bombardeo de todo el pueblo y con la muerte de sus habitantes A raiz de estos hechos se dice que por las ruinas del Belchite Viejo (tengo que aclarar que me refiero a Belchite Viejo al existir actualmente el pueblo llamado Belchite que es el que esta habitado y el Belchite Viejo que es el que fue destruido), vagan las almas de toda la gente que murió... Segun nos adentramos en el pueblo, podemos observar a los lados como se levantan una hilera de edificios y casas, todos desvastados por las bombas.


(PUEBLO VIEJO DE BELCHITE, YA NO TE RONDAN ZAGALES, YA NO SE OIRAN LAS JOTAS QUE CANTABAN NUESTROS PADRES)
Desde su total abandono en la década de los 60 y dado su pasado doloroso y sangriento, junto con el perfil fantasmal de edificios semiderruidos. Belchite viejo ha sido un centro de peregrinación para investigadores de lo paranormal de todo el mundo. Las ruinas de los conventos de San Rafael y San Agustín, la inquietante torre del reloj, el viejo cementerio, la iglesia de San Martín… cualquier rincón de este pueblo es un lugar idóneo para pasar una noche con una grabadora y un termo de café.


El Cementerio de Belchite es para muchos investigadores de lo paranormal, es el lugar perfecto para realizar psicofonias, y por los resultados podemos afirmar que así es, tanto por la cantidad como por la calidad.

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domingo, 18 de septiembre de 2011

Belchite, Un Pueblo Fantasma


Y cuando todo un pueblo honra una victoria, este mismo llora de pena” Belchite, el pueblo fantasma, conocido por sus aferes “paranormales”, y su “belleza” destruida, se convierte en objeto de ser fotografiado. Pueblo lleno de historia, arena y polvo.

Belchite, Zaragoza, 24 de agosto de 1.937. España estaba sumida en una cruenta guerra civil, una gran matanza de hermanos sin precedentes, la guerra civil más internacional y despiadada de la historia, antesala de la Segunda Guerra Mundial y campo de entrenamiento para el Fascismo de Mussolini y Hitler: el desbordante Imperio Nazi.

Sabido es que durante la Guerra Civil española se produjeron innumerables episodios dolorosos y de penoso recuerdo. Uno de ellos se vincula con el pueblo de Belchite.


El frente Nacional y el Republicano mantienen cerca del Ebro una de las batallas más destructivas de la guerra que duraría desde ese mismo día 24 de agosto hasta el 6 de septiembre, en la que fue determinante la intervención de bombarderos alemanes nazis, dejando como resultado un pueblo de importante legado artístico mudéjar completamente destruído y unos 6.000 muertos. Desde entonces y hasta el día de hoy el pueblo, en su totalidad en ruinas, se mantiene como testigo maltrecho de la barbarie, mostrándose a duras penas como testimonio vivo del genocidio provocado entre hermanos por el levantamiento franquista contra la voluntad democrática popular. Belchite, el pueblo fantasma, llora hoy junto a su moderno pueblo homólogo la muerte, el dolor, el llanto y el destierro de la España cañí que se derrumbó estrepitosamente.





Durante agosto y setiembre de 1937, se llevaron a cabo una serie de acciones militares en las cercanías de esta población zaragozana. Una gran ofensiva de las fuerzas republicanas dio inicio a las operaciones en un frente que se extendía por casi 100 kilómetros, entre Zuera y Belchite.

Pronto fueron ocupadas las poblaciones de Quinto, Mediana y Codo, así como se lograban avances generales. Pero curiosamente, las fuerzas nacionalistas en Belchite oponían una inesperada resistencia.

Franco, se erguía con orgullo entre las ruinas de su "obra", construiría el nuevo pueblo de Belchite, usando a los "perdedores" en todo tipo de trabajos forzados y manteniendo el viejo pueblo en ruinas para que nadie olvidase jamás el escarmiento a las milicias republicanas.


Pero con el viejo pueblo de Belchite se esfumaba un pedazo del patrimonio cultural y artístico español, y con él toda esperanza de justicia para una España que se sumía en la pobreza de posguerra y en el estancamiento dictatorial que duraría cuatro largas décadas. Belchite fue el ejemplo de lo que sería la administración franquista

La historia de Belchite se resume en lo siguiente: tras el levantamiento nacional contra la Segunda República, los militares de Zaragoza apoyaron el golpe convirtiendo la zona en escenario de lucha. El ejército republicano avanzó por la región tomando las comarcas hasta que se toparon con un contingente militar importante parapetado en Belchite.
La batalla que allí se produjo fue de las más sanguinarias de nuestra historia.
El pueblo tardó tanto en caer que tras la victoria franquista el propio Franco colmó de honores a sus gentes (a los vivos, claro).
También les ofreció un regalo que debían precisar, les propuso cambiar el sistema de secano por regadíos, lo cual habría puesto a Belchite tras su reconstrucción a la cabeza de la zona y hoy sería una zona rica de Aragón, o la construcción de un nuevo pueblo; al elegir lo segundo nos ha sido legado a las nuevas generaciones un recuerdo intacto de lo que allí ocurrió.





Se cuenta que un grupo de parapsicólogos había ido a Belchite a investigar e intentar grabar algo realmente esclarecedor. Después de pasear por el pueblo buscando sitios inquietantes dónde empezar a grabar, se decidieron por la iglesia ya que ésta había sido la prisión improvisada de los soldados cogidos del otro bando.

Entraron y antes de empezar las grabaciones oyeron una voz masculina que, con un fuerte acento baturro, decía “Sacadme de aquí...Sacadme de aquí...¡¡SACADME DE AQUÍ!! Emocionados, todo el grupo empezó a enchufar las grabadoras y a tomar notas, haciendo caso omiso de lo que la voz les decía. Fue en ese preciso instante cuando la misma voz, con un tono enojado e impaciente, empezó a gritarles que se fueran. "¡¡Largo de aquí!! ¡¡LARGO!!"
Alarmados, todos abandonaron la iglesia.
Un trozo de techo se desplomó, justo encima del lugar donde habían estado grabando.


Hoy día el pueblo está desierto, sin vida. Sólo están las ruinas tal y como quedaron después de aquella guerra civil de 1936.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Monedas Guerra Civil Española


En el periodo de la Guerra Civil, 1936-1939, (Zona Republicana), no sólo emite billetes el Banco de España en Madrid, sino, también, las oficinas de este Banco en Bilbao, Santander y Gijón, así como el Consejo de Asturias, León y la Generalitat de Cataluña. Igual realizaron emisiones el ministerio de Hacienda, así como una nueva del Banco de España, a finales de la contienda, pero fechada en Barcelona.

Durante estos casi tres años, igualmente, lo hicieron diferentes Ayuntamientos, puebles y ciudades.


El valor de la peseta, aún dentro de la contienda, gozaba de buen poder adquisitivo y debido a la falta de moneda fraccionaria en la calle, por la retirada de las monedas de plata, de 0,50, 1, 2 y 5 Ptas., el cambio cotidiano se resintió, creando un verdadero conflicto en la compra-venta pública, Para paliar el conflicto, la Autoridad Central dispuso que los Ayuntamiento, incluso otras Entidades como Sindicatos, pusieran en circulación vales, con valor dinerario, en su demarcación, para facilitar el cambio

Los Consejos Municipales, solo emitieron vales-moneda que venían legitimados bien por alguna de las organizaciones integrantes, especialmente CNT, o por el Presidente del Consejo Munipal y especificaba su valor cambiario y equivalente al patrón peseta.


Aunque poca vida tuvieron estos billetes, pues el 18 de Enero de 1938 se pone en circulación los certificado de moneda divisoria provisionales emitidos por el Ministerio de Hacienda de la República, que venían a solucionar el problema, ya que con fecha 6 de Enero. De ese mismo año, por decreto de dicho Ministerio se ordenaba la recogida de todo billete no emitido por el Banco de España o Tesoro Público y publicado íntegramente en el boletín Oficial de la Provincia de Alicante el 15 de Enero de 1938. El día 24 de los mismos mes y año, la Delegación de Hacienda de Alicante conceda un plazo de cuarenta y ocho horas para que todos los Consejos Municipales le remitan una relación de los valores y cantidades emitidas, terminado el cambio de papel de curso local por el legar el 5 de Febrero de 1938.

Cartón-moneda. Durante la guerra civil española, para paliar la escasez de la moneda fraccionaria, el 24 de Febrero de 1938 el Consejo de Ministros dispuso de forma eventual la fabricación de una serie de discos de cartón, impresos por una cara con el escudo de España, estos discos de cartón de unos 35 m/m. de diámetro y con un peso aproximado de 5 gramos, a los cuales se le adhería un sello o timbre móvil, que le habilitan por el valor de este.

















FINAL DE LA GUERRA



Un decreto marcaba que los billetes emitidos con posterioridad al 18 de julio de 1936,no tenían validez alguna, solo valdrían las series emitidas con anterioridad a esa fecha, pero estos debían ser canjeados por dinero del nuevo gobierno, o en su defecto esos billetes debían ser estampillados, en la correspondiente delegación del Banco de España, para proceder al canje de dichos billetes, se debían cumplir una serie de requisitos, cono el ya citado de ser de series anteriores al 18 de julio, el presentar factura y declaración jurada que acredite la propiedad de dicho dinero, aunque marca la posibilidad de que durante un periodo excepcional de 48 horas se puedan canjear un máximo de 50 pesetas, sin cumplir los requisitos de presentar la factura, ni la declaración jurada, el periodo de canje, no podrá ser superior a 30 días, y durante ese periodo los bancos no podrá realizar operaciones bancarias con billetes no canjeados, excepto que hubiera sido designado por el Banco de España para realizar las operaciones de canje por no existir en la zona sucursal del Banco de España, en peticiones de mas de 5.000 pesetas, se podía sustituir la entrega de dinero por el abono en cuenta indicado por el solicitante, sobre las cuentas corrientes, y depósitos de ahorro, solo se liberaron las que no hubieran tenido movimientos con posterioridad al 18 de julio del 36, en el resto, se estudiarían los movimientos, y todo el saldo que superase lo existente el 18 de julio de 1936 seria bloqueado, como también serian bloqueados todos los depósitos efectuados con posterioridad a dicha fecha.